Pensándolo bien...
OK, quizá escribir software no sea
como escribir ficción. Quizá es más parecido a escribir un ensayo o un editorial, en donde quieres lograr algo específico y concreto, en lugar de postear sin sentido en tu blog como un lunático.
Pero los principios son los mismos:
- Al inicio solo tienes una idea abstracta o peor aún, solo un feeling de lo que quieres decir y/o cómo lograrlo.
- Hasta que no te sientas a escribirlo, no desarrollas en realidad la idea de lo que quieres decir.
- Deberías emplear 2 modos mentales: el creativo y el censor. A veces se nos olvida el segundo y algunos programillas no son mas que “primeros borradores” de lo que pudieron ser.
- Alguien siempre debería revisar las idioteces que se te ocurren antes de publicarlas. Luego escribes 2 páginas de cosas en tu blog cuando las pudiste decir en media. Lo mismo pasa con el código.
Siguiendo con la idea del desarrollador como artista, creo que la bronca es porque es demasiado común que caigamos en
consultingware cuando quizá nos convendría más enfocarnos a desarrollar algo pre-empaquetado.
Imaginen que Miguel Ángel hubiera tenido al Papa ahí enseguida diciéndole cómo quería que se viera la Capilla Sixtina. Claro que para eso Miguel Ángel seguramente era una chucha cuerera que
conocía perfectamente el negocio de su cliente, y por eso lo dejaron hacerlo a su antojo.
De cualquier forma, es un camino escabroso, porque, como dijo ayer Gabriel Bravo: “lo difícil es hacerle entender a tu cliente que estás ahí para satisfacer sus necesidades, no para satisfacer sus necedades”.
Recuerden: entre necesidad y necedad sólo hay un “si” de diferencia. Así que cuando les pidan sus clientes algo, tengan cuidado de decir “sí” a las cosas correctas.